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E.T.S.
Enfermedades
de Transmisión Sexual
Las enfermedades de transmisión sexual son todas aquellas infecciones
que pueden adquirirse a través de las relaciones sexuales.
Lo primero que debemos pensar es que una
enfermedad venérea no es exclusiva de aquellos que llevan una vida
sexual "agitada". Todos estamos más o menos expuestos a
contraer una. Sin embargo podemos conocer los medios para evitar ser
contagiados y, si tenemos una, evitar contagiar a los demás.
Contraer una enfermedad venérea no es un motivo para avergonzarse y
ocultarlo. todo lo contrario: conviene ir cuanto antes al médico
especialista cuando se manifiestan los primeros síntomas. Algunas
enfermedades pueden tener consecuencias irreversibles si no se atajan
a tiempo.
Las prácticas de riesgo con una
mayor probabilidad de contraer este tipo de enfermedades son:
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Tener varias parejas.
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Ejercer la prostitución
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Frecuentar prostitutas o chaperos.
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Mantener relaciones sexuales esporádicas con desconocidos.
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Practicar el sexo anal, puesto que el recto es una vía de
contagio habitual.
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Mantener relaciones sexuales en lugares públicos, como
bares,
discotecas o saunas.
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Compartir jeringuillas infectadas.
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No utilizar preservativo en las relaciones sexuales. |
Los síntomas generales de una
enfermedad de transmisión sexual en un hombre son los siguientes:
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Secreción anormal de fluidos por el pene.
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Escozor al orinar.
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Dolor durante la penetración.
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Picores en el pene.
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Erupciones, manchas o enrojecimiento de los genitales.
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Inflamación de los ganglios de la ingle. |
Están incluidas en esta categoría las siguientes infecciones: Sífilis,
Gonorrea, Herpes, Ladillas, Hepatitis B, Papiloma Genital, Clamidiasis
y SIDA.
La
Sífilis
es una enfermedad venérea que se transmite casi siempre por contacto
sexual. Es, como la
gonorrea, muy contagiosa y peligrosa. La evolución de la enfermedad
es fácilmente divisible en diferentes etapas identificables:
La primera,
suele aparecer diez o catorce días después de la infección. Es
infecciosa e indolora pero claramente se produce una ulceración
rojiza en la zona de contacto (los genitales, o incluso en la boca o
el ano) que, en ocasiones, puede sangrar de manera espontánea sin
dejar cicatriz.
La segunda,
aparece después de seis semanas y hasta tres meses y se caracteriza
por fiebres; erupciones cutáneas de tonalidad cobriza en el pecho, la
espalda, los brazos y las piernas; nódulos linfáticos –es decir,
bultitos- en el cuello, las axilas o la ingle; alopecia; dolores de
cabeza; dolor en los huesos y articulaciones; manchas en las mucosas;
sensación de malestar general...
La
tercera,
puede darse incluso tres años después del contacto y se caracteriza
por la afección de numerosos órganos y tejidos, entre ellos la piel,
los huesos, las articulaciones, el sistema nervioso o incluso el
cardiovascular. Es fácil que se produzcan úlceras evidentes en la
piel y que se inflamen los pies, manos, rodillas e incluso que se
produzcan lesiones claras en el corazón, el cerebro o la médula
espinal. Como última consecuencia, las lesiones en los vasos sanguíneos
pueden provocar serios fallos cardíacos que desemboquen en la muerte.
Es
evidente que a los primeros síntomas debemos acudir al médico para
salir de dudas. La sífilis es curable con un tratamiento adecuado.
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