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CONDILOMAS
Los condilomas son unos bultitos muy similares a una verruga que
suelen aflorar, dada su humedad y temperatura, en la zona genital
(generalmente cerca del ano, la vulva o el prepucio). Están causados
por un virus altamente contagioso que se adquiere por vía sexual y
que es más fácil contraer cuando nuestro cuerpo se siente más débil.
Al margen de esta formación notoria, la presencia de otros síntomas
puede no ser demasiado perceptible por lo que a la más mínima
percepción de esta pequeña lesión verrugosa es recomendable acudir
al médico. Si no se hace a tiempo, los condilomas pueden extenderse
peligrosamente, con lo que la curación se hace más dura y
complicada.
Son variados los tratamientos de cura de los condilomas y,
actualmente, se emplean métodos muy eficaces como el láser, la
electrocoagulación o el contraataque a partir de fármacos que atenúen,
hasta hacerla desaparecer, la enfermedad.
HERPES
GENITAL
El HERPES GENITAL simple es
una alteración en la piel que se contagia por contacto sexual,
generalmente vaginal, anal u oral-genital. Aunque también puede
producirse por contacto a través de las manos.
Los síntomas de infección son claros: picores, dolores e
inflamaciones en la zona genital entre tres y veinte días después
del momento de la infección. Su proceso puede durar hasta tres
semanas y acarrea no sólo escozor al orinar, sino también fiebre y
malestar continuo. Pese a que en un principio sus molestias no son tan
graves como lo pueden ser las de otras enfermedades, algunas veces los
síntomas pueden complicarse e incrementar el riesgo a padecer cáncer
de cuello de útero o lesiones cerebrales graves.
Lo mejor y mas recomendable en cualquier caso, es
que acudamos al médico como medida de prevención. Si además
nos hemos visto afectadas por el herpes, a partir de aquel momento es
recomendable hacer como mínimo una citología –estudio de las células-
anual.
Por su parte, la VAGINITIS es
una infección habitual que afecta a muchas mujeres, una infección
vaginal provocada tanto por contagio sexual como por contagio de tipo
higiénico (aseos infectados por organismos microscópicos, toallas,
objetos...). Los síntomas claros son secreción vaginal que causa
irritación, inflamación y picores múltiples y, para tranquilidad de
todas, el tratamiento eficaz al respecto es del todo eficaz. Por lo
que acudir al médico resulta prioritario.
SÍFILIS
Es también una enfermedad venérea que se transmite casi siempre por
contacto sexual pero también transmisible al feto a través de la
placenta durante el embarazo. Es, como la gonorrea, muy contagiosa y
peligrosa. La evolución de la enfermedad es fácilmente divisible en
diferentes etapas identificables:
La
primera: suele
aparecer diez o catorce días después de la infección. Es infecciosa
e indolora pero claramente se produce una ulceración rojiza en la
zona de contacto (los genitales, o incluso en la boca o el ano) que,
en ocasiones, puede sangrar de manera espontánea sin dejar cicatriz.
La
segunda: aparece
después de seis semanas y hasta tres meses y se caracteriza por
fiebres; erupciones cutáneas de tonalidad cobriza en el pecho, la
espalda, los brazos y las piernas; nódulos linfáticos –es decir,
bultitos- en el cuello, las axilas o la ingle; alopecia; dolores de
cabeza; dolor en los huesos y articulaciones; manchas en las mucosas;
sensación de malestar general...
La
tercera: puede
darse incluso tres años después del contacto y se caracteriza por la
afección de numerosos órganos y tejidos, entre ellos la piel, los
huesos, las articulaciones, el sistema nervioso o incluso el
cardiovascular. Es fácil que se produzcan úlceras evidentes en la
piel y que se inflamen los pies, manos, rodillas e incluso que se
produzcan lesiones claras en el corazón, el cerebro o la médula
espinal. Como última consecuencia, las lesiones en los vasos sanguíneos
pueden provocar serios fallos cardíacos que desemboquen en la muerte.
Es evidente que a los primeros síntomas debemos acudir al médico
para salir de dudas. La sífilis es curable con un tratamiento
adecuado.
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