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EL
ORGASMO
Las
mujeres saben que son capaces de sentir varios tipos de orgasmos: uno
de ellos es el que se produce por la estimulación del clítoris, el
otro, es el uterino, que se expande por todo el cuerpo en forma de
intensas oleadas.
¿Qué
es exactamente un orgasmo?.
Cuando estás excitada, se incrementa el riego sanguíneo en la zona
de la vagina, lubricando e inflamando los labios interiores y
exteriores de la vagina y el clítoris. Durante este periodo de
excitación, la estimulación intensa, tanto física como psíquica,
hace que la vagina, el esfínter anal y el útero se contraiga en
espasmos simultáneos. La sangre se agolpa en esta área y luego
vuelve a fluir a su sitio de forma repentina y muy rápida.
La explosión entera no suele durar más de cuatro a veinte segundos,
con unos intervalos de menos de un segundo entre las tres a seis
primeras contracciones. Muchas mujeres experimentan orgasmos que
pueden durar más de sesenta segundos.
La anatomía y la fisiología son factores que influyen en que unas
mujeres puedan llegar al clímax con mayor o menor facilidad, que haya
muchas incapaces de alcanzarlo e incluso que otras sean capaces de
disfrutar de orgasmos múltiples y encadenados. Las mujeres que tiene
un clítoris mayor que la media o que está situado de forma que la raíz
del pene lo roza durante la penetración, estimulan más su excitación,
consiguiendo orgasmos más duraderos.
Técnicas
para mejorar el orgasmo
Aunque parezca increíble, al orgasmo también se le puede llamar si
es que no acude a la primera. Pero para hacerlo es preciso conocer
nuestra anatomía y fisiología: factores decisivos que influyen en
que unas mujeres lleguen al clímax con mayor o menor facilidad o que
haya mujeres que no lleguen casi nunca.
Cuando los hombres eyaculan, casi por norma general (aunque hay
excepciones) disfrutan del orgasmo. Sin embargo, sólo una de cada
tres mujeres alcanza el orgasmo sin dificultad. ¿Cuáles son las
causas? ¿Es falta de deseo? ¿Es desmotivación? ¿Falta de interés?
¿Una pareja inexperta o poco cariñosa? Quizás sí, pero a todo eso
pueden añadirse causas de tipo fisiológico que toda mujer debería
conocer.
Hay mujeres que tienen un clítoris mayor que la media, por lo que sin
duda su excitación sexual es mayor, como también es mayor la
probabilidad de llegar a un orgasmo placentero. Pero, claro, no todas
tenemos la misma fisiología, así que intentar favorecerla de la
mejor manera es el primer paso para conseguir nuestro objetivo. Pero,
¿cómo? Pues hay trucos, y si no prueba...
¿Cuál
es mi postura?
Evidentemente
no todas las posturas facilitan por igual el orgasmo, incluso las hay
que lo perjudican. La conocida, por ejemplo, como "postura del
misionero", en la que la mujer está tumbada boca arriba en la
cama y el hombre encima de ella de manera que los dos quedan cara a
cara, no es demasiado recomendable. La mujer no puede moverse
libremente y la penetración tampoco es profunda.
Por este motivo, éstas pueden ser algunas posturas más susceptibles
al orgasmo. Hay muchas, pero cada cual tiene seguramente "la
suya". Busca la que más te conviene. He aquí algún ejemplo:
La mujer tumbada boca arriba con las piernas estiradas sobre los
hombros de su compañero que está de rodillas y con su pene a la
altura de la vagina. Con esta postura, la penetración estimula toda
la vagina y ella puede tener mayor movilidad.
El hombre está sentado en la cama con las piernas estiradas
ligeramente mientras ella se sienta a horcajadas, en cuclillas,
agarrada por el hombre para no caer. De esta manera la penetración es
también más profunda y además ella tiene la movilidad necesaria
para marcar el ritmo y moverse con más o menos intensidad.
El hombre se sienta con las piernas estiradas y ella se coloca de
espaldas a él y a horcajadas pero arrodillada y con el cuerpo
estirado hacia delante y apoyándose en los brazos, de cara a sus
piernas estiradas. De esta manera y, aunque no se vean las caras, la
pareja disfrutará muchísimo ya que él además tiene las manos
libres para acariciar la espalda o incluso, si pasa los brazos hacia
delante, los senos de su pareja apoyándose sobre la mano derecha, con
las piernas estiradas. La mujer se coloca de espaldas a horcajadas.
Ella se encuentra arrodillada, apoyada en los brazos y llevando el
ritmo del movimiento. El hombre puede con su mano izquierda
acariciarle los senos y la espalda.
Otra postura que ofrece grandes posibilidades es la llamada "flor
de loto", en la que el hombre se sienta sobre la cama con las
piernas cruzadas y ella encima de él pasando las piernas por los
costados. De esta manera, es la mujer la que marca el ritmo y además
él tiene las manos libres para actuar.
Por último, sólo quisiéramos recordarte que cada mujer es un mundo
y que el secreto del éxito sea quizás probar hasta encontrar con la
postura con la que más disfrutáis ambos. Algo a lo que habrá que añadir
caricias, besos, susurros, sensualidad... sólo entonces el orgasmo
llegará solo.
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