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En
este apartado incluiremos regularmente diferentes artículos y
trabajos de máximo interés sobre la sexualidad vista y
entendida desde diferentes perspectivas. |
Una
de nuestras fuentes principales es la revista SEXPOL de la
Sociedad de Sexología de Madrid.
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Educar
para el PLACER |
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Todos los/as niños/as al nacer, necesitan ayuda externa para
sobrevivir. Hay especies en que las nuevas generaciones ni
siquiera conocen a sus progenitores y las criaturas recién
nacidas cubren por si mismas todas sus necesidades. |
El
ser humano no. Para cubrir las cinco necesidades básicas de
supervivencia, abrigarse, beber, comer, dormir y evacuar, precisan de
ayuda exterior.
Al recibir esta ayuda exterior aparecen dos nuevas necesidades
operativas para cubrir las anteriores, tan importantes como ellas, que
son el afecto y el aprendizaje.
Y
desde ahí podemos afirmar que nos han educado tan mal desde la más
tierna infancia que a este proceso formativo le llamamos
Educastración, porque nos domestica, nos reprime, incluso nos
conforma ideológicamente como la propia cultura estima útil para
ella.
Nuestros padres, que naturalmente buscan poro nosotros lo que estiman
es lo mejor, muchos veces nos entregan informaciones que no se ajustan
o la realidad cuando menos y, cuando más, nos conducen a tener
"telarañas" que francamente nos dañan. A nivel de ejemplo
podemos citar lo actitud corriente de los padres que golpean en los
manos a sus hijos/os, les/las amenazan con castigos y males tremendos
("te la voy o cortar", "se te va a caer", "se
te va a infectar", "te la voy a quemar" o, simplemente,
"no lo hagas", "es malo", "no te voy a
querer", "¡cómo me haces sufrir!").
Producto de esta educastración son las tremendas dudas que surgen
cuando la naturaleza te pide hacer cosas que la sociedad prohibe, como
la masturbación y el deseo de aproximación física, el encuentro
consigo mismo/a y con otros/as que surge en la adolescencia, entre
muchas otras. También podemos asociar esta información distorsionada
a la gran mayoría de disfunciones sexuales que traen los/as
consultantes que buscan terapia y que al llegar manifiestan estar
"enfermos/as". Ilustra esta afirmación las mú1tiples
parejas que acuden a consultar porque no logran la penetración ya que
la mujer, al percibir que algo se aproxima a su vagina, la ocluye de
forma involuntaria, casi espasmódicamente, y sin que puede evitarlo,
aún cuando consciente- mente desea la penetración. Generalmente
estas mujeres se sienten "anormales" y se alegran cuando
quien realiza la terapia les informa de que el vaginismo, la
contracción de los músculos perivaginales que impiden el coito, es
la respuesta normal de una mujer que ve un peligro real en su cabeza
como producto de la educastración, aún cuando en realidad es sólo
un fantasma que desaparece con relativa facilidad cuando, con ayuda
del terapeuta, va entendiendo y viviendo en la práctica que nada se
debe temer en la relación coital y que más bien se podrá disfrutar
con ella. También nos educastran de tal forma que chicos y chicas al
recibir una información diferenciada observan las cosas desde
ópticas distintas, lo que conlleva, en no pocas oportunidades, malas
relaciones interpersonales, enfrentamientos e, incluso, a veces hasta
rupturas.
Así, la educación sexual que se debe impartir durante toda la vida
debería llegar a todos los rincones, a todas las personas y en forma
relajada, clara y suficiente. De esta manera, nuestra sexualidad nos
estaría dando felicidad. La sexualidad nunca debe provocar dolor
físico, psicológico o moral. Al primer síntoma de dolor es preciso
detener la relación y continuar jugando de otra manera, de tal forma
que toda relación interpersonal, con o sin genitales, con o sin
coito, sea siempre para la felicidad, sea siempre para el placer. |